martes, 20 de octubre de 2009

Guerra y propaganda

De la derrota a la victoria: Tras la caída del Halcón Negro

La Caída del Halcón Negro narra una historia basada en un hecho real (aunque poco conocido) sobre la batalla en Mogadiscio, donde más de cien integrantes de las fuerzas armadas de Estados Unidos fueron enviados a la ciudad Somalí en 1993 para capturar a dos líderes de un grupo terrorista comandado por Mohamed Farrah Aidid, quien mantenía el poder de los alimentos y la ayuda humanitaria en medio de una guerra civil.


Presuntamente se trataba de una intervención de paz por parte de tropas estadounidenses y de la ONU. El operativo duraría una hora, pero tras el derrumbe de uno de los aviones las cosas se complicaron y lo que sería una misión de ayuda se convirtió en un sangriento enfrentamiento campal; en donde miles de civiles fueron ultimados sin deberla ni temerla, tal y como ocurre en todos las naciones que viven en medio de la miseria. La operación también dejó también la muerte de una veintena de soldados y heridos.


Como en toda guerra Estados Unidos tomó un papel de “salvador” al intervenir en este conflicto internacional, imponiendo su particular forma de justicia; cabe destacar que dicha intervención se realiza siempre y cuando el país a ayudar cumpla con sus intereses políticos y económicos.
En la película se exhibe la derrota de las tropas estadounidenses, las cuales resultan victoriosas ante la resaltante conducta y moral con que se muestra su actuación ante el conflicto.
Como menciona Naief Nehya en su libro Guerra y propaganda: Medios masivos y el mito bélico en Estados Unidos; las guerras modernas se caracterizan por dirigir la destrucción indiscriminada hacia los civiles, para extender sus líneas de campo de batalla y abarcar sociedades enteras, por lo que el pueblo involuntariamente es participe del conflicto.


El filme revela como “el poder profético de Hollywood resulta extraordinario. La enorme máquina fílmica no sólo se ha encargado de dictar modas, normar los sueños del planeta entero y servir como prodigioso ariete en contra de los enemigos de Estados Unidos en el último siglo, sino que su más reciente victoria ha consistido en anticipar la necesidad de un imaginario patriótico popular”.


Por un lado se resalta un profundo discurso nacionalista y patriótico, donde los soldados son héroes y victimas ante la deshumanización de las tropas terroristas somalíes, además se pone a la vista la hermandad de militares estadounidenses. Por el otro lado y como parte del doble discurso, los soldados estadounidenses fueron sacrificados sin una razón, porque en esta ocasión murieron luchando simplemente por la sobrevivencia; pero sin dejar de resaltar, por órdenes del gobierno de Estados Unidos.

lunes, 19 de octubre de 2009

Nota Roja: El reflejo de la realidad mexicana



Si bien es cierto que la nota policiaca y la cobertura de accidentes, relatan la realidad de una sociedad, esta tiende a ser tergiversada por el enfoque “amarillista” que se da a la noticia. Es importante señalar que este género es un reflejo del entorno; sin embargo, la difusión violenta de accidentes, ejecuciones y desastres, provoca que se pierda el sentido de la información.

Según el doctor en Ciencias de la Información, José Luis Jáquez Balderrama “el factor principal que contribuye a presentar una mala nota roja es la falta de preparación del periodista. Su capacitación es indispensable para él como profesional, para su medio como empresa y necesario para que la sociedad esté bien informada”.

Al respecto, creo que cada vez es más común encontrarnos con notas que carecen de información verídica e incluso verosímil; encabezados que impactan e imágenes que generan alteración; pero también que son un reflejo del incremento de la violencia en el país, lo que no puede pasar desapercibido.

El acrecentamiento del narcotráfico, el crimen organizado, los secuestros, los levantones; son un ejemplo de la deshumanización de la sociedad mexicana, frente a un Estado incapaz de resolver los problemas de inseguridad. Este factor provoca que la información sea más violenta y las primeras planas de los diarios nacionales se enfoquen en este tipo de temas.

Un hecho que me parece preocupante, es que la ciudadanía está perdiendo la capacidad de asombro frente a las noticias difundidas en los medios de comunicación, ahora parece común enterarse de la ejecución de 12 policías o del asesinato de una familia entera a manos de un comando armado.

Pienso que la labor del periodista debe orientarse a condenar estos actos, como parte de la responsabilidad social que nos corresponde cumplir, con el fin de crear conciencia en la sociedad sobre hechos que ocurren actualmente en nuestro país.

¿Cuántas veces no hemos visto los puestos de periódicos plagados de imágenes sangrientas y encabezados sensacionalistas?, lo alarmante es que los medios únicamente satisfacen la morbosidad de algunos sectores de la población mediante violencia explicita.

Por otra parte, los medios obtienen del amarillismo un negocio que resulta altamente redituable, lucrando con el dolor ajeno, en muchas ocasiones enjuiciando y cayendo en la difamación.

Como menciona Jáquez Balderrama “el periodista de hoy no sólo se exige estar más preparado sino que debe ser escrupuloso en el respeto de la verdad. De igual manera debe ser un crítico con fundamento y ser vigilante de los valores morales, sobre todo en el manejo de la nota roja; el reportero debe escribir notas policiacas desde un punto de vista desapasionado y objetivo.
Los incendios y accidentes (tormentas, temblores, desastres de vehículos, ferroviarios) son hechos importantes de los cuales el lector quiere saber, exige la noticia, lo dramático es aquí, cuando el reportero debe tener cuidado, ya que lo dramático debe estar implícito en los hechos, y no explícito en el lenguaje de la noticia”.
Sin embargo, en muchas ocasiones se presenta información falsa, además, se vulnera a la familia de las victimas al enunciar datos personales, poniendo en evidencia la falta de ética, irresponsabilidad e insensibilidad periodística presente los diarios amarillistas.




Un hecho que me llamó la atención fue el caso de la revista Alarma! la cual se concentra en publicar imágenes con alto contenido violento, sin dar una nota periodística.
Miguel Ángel Vázquez, editor de la publicación semanal, señala que la gente busca la imagen y no se interesa en la nota o en la historia, aunque prefieren las narraciones relativas a crímenes de tinte pasional, por lo que los reporteros gráficos se concentran en obtener la imagen más sangrienta que les sea posible. En este contexto, se entiende que cualquier homicidio se puede representar como crimen pasional, dependiendo del tratamiento que se de a la nota.
La cabida de indagar, la técnica de interpretar el uso técnico del lenguaje, son grandes factores para no caer en el "desarreglo de la nota" y constituirse en un orientador, sin perder el enfoque noticioso.
“Es preciso señalar que no podemos separar de las páginas de los diarios la nota roja, pero sí hacer una presentación no alarmista, mejorando el lenguaje, la escritura y, por qué no, apoyarse en un código de ética, ante una sociedad más exigente, más crítica y más analista”.







Fuente
“La prensa amarillista en México”, José Luis Jáquez Balderrama, Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna. España
Revista El nuevo Alarma! edición 951, 20 de julio de 2009.